Un Hombre
Junio 27, 2008
A veces…,
Cuando pienso en un hombre, lo sueño ígneo y profundo.
Vivo como un Dios, mío y sólo mío, tanto o más, que yo misma..
Un hombre amado que corra contra el tiempo
que arrastre mis existencias en la profundidad de su mano
y las acaricie en las esquinas perdidas de algún universo viejo.
Que se agite como un mar violento en las curvas
más siniestras de mi urgencia,
que se pasee desafiante ante mis pupilas vagas.
Que desaparezca en mí cuando la tarde se pierda en un éco.
Que la diadema rosada,
húmeda y erguida de brotes,
arranque de mi boca, en gruño los besos.
Que sea en mí…, como la hoja de un lirio,
y yo en él, un huracanado céfiro.
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“…huracanado céfiro”
Me gusta la contradicción que sugiere (tan femenina), además que céfiro es una bella palabra que casi no se escucha estos días.
Saludos,